Carlos Fenoll, por Palmeral 2012

miércoles, 18 de enero de 2012

RAMÓN SIJÉ, EN SU VIDA DE AMOR. Artículo de Carlos a la muerte de Ramón Sijé.

RAMÓN SIJÉ, EN SU VIDA DE AMOR


En la denominada calle de Arriba de Orihuela, vivió la única novia de Ramón Sijé hija de padres artesanos y hermana mía, hoy residente en la América del Norte.

Calle antiquísima, agobiada por un lado de sierra y por todos de tan numerosa gente como sólo acumula la pobreza; larga y recta, cegada a un extremo en cuyo ante fondo se levanta una arcada que sustenta el camerín de la virgencita Nuestra Señora María de Monserrate, hallándose, por cierto, la humildísima casa donde nació y creció el gran poeta Miguel Hernández.

Calle abigarrada y ruidosa, convertida tan pronto, hoy ya, en enlutado sagrario del corazón de mis recuerdos: vino a ella Ramón Sijé, recién nacido al amor, tras su estrella amorosa, Josefina. Sijé se enamoró profundamente, libre de preocupaciones sobre el porvenir económico, respondiendo solamente al fuerte impulso de su corazón y a la confianza en sí mismo respecto a la lucha por la vida, y Josefina fue, casi sin darse cuenta, despojándose de niñerías y hasta de quizás, algunas alegrías extemporáneas bajo la gran influencia espiritual de su novio. Así que se amaron muy armoniosamente cuando fueron en el alma, iguales.

Muchas frases y pensamientos de su Estudio sobre el Romanticismo los expresó Ramón Sijé, bruscamente, a lápiz sobre el mármol del mostrador de nuestra panadería, durante las horas de la noche –de siete a nueve-, rigurosamente, que disponía para su coloquio amoroso y que tantas veces le robamos Miguel Hernández y yo, transformándose el idilio en tertulia, el manso rumor confidencial en charla general y risa. Y allí, donde el alma, la mística olor del pan subsistía después de vendido, leyó sijé muchas cuartillas que luego constituyeron las más sabrosas páginas de su revista El Gallo Crisis. Cuando apareció con “El gallo de la libertad y la tiranía” de sus constantes desvelos –Corpus de 1934- se lo dedicó a Josefina con estas palabras: “A mi nena, este primer número de una revista que soy yo mismo: mi afán y mi trabajo”. Y en el número doble 3 y 6 –Pascua de Pentecostés 1935—la dedicatoria dice: “Muchos dolores me suponen esta obra, que parecer va a terminarse con estas páginas. Tú eres el gozo y el mío”.

¡Calle de Arriba!. Tan densa de humanidad durante el reinado del día, tan alta de espiritualidad –que una cristalina campanita de Santo Domingo rubrica al amanecer—cuando los astros te coronan: a Ramón Sijé, menudo, moreno, inquieto, que te llegó a amar porque en ti amó su corazón, se lo llevó, celosamente, la muerte. A Miguel Hernández, que era un vivo reflejo de ti, en su vida y poesía; que te llevaba en el corazón y la memoria de su influencia, de su adolescencia y de su tremenda y fecunda juventud, se lo llevó, violenta, la muerte. A Josefina, la novia eterna de Ramón Sijé, vino la ventura de su amor a buscarla y se la llevó, la vida.

Y hemos quedado solos tú y yo, Calle de Arriba...Y hoy que tantos pájaros cenicientos picotean mi corazón, he de besarte.

Carlos Fenoll

Nota.- Artículo publicado primero en la revistas Estilo de Elche en enero de 1947, posteriormente en la revista Juventud Marina de Orihuela, y por José A. Sáez Fernández en Textos sobre Ramón Sijé.

Carlos y Ramón se conocieron en marzo de 1930, con motivo de la salida de la revista "Voluntad", los prsentó Jesús Poveda.
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