También nos preguntas que tal nos parecen tus versos y artículos publicadas [sic] en «El Pueblo» nostros [sic] creemos que] llegarás a adquirir gran personalidad literaria.
Si és en el próximo número «del Pueblo» dó [sic] va a aparecer uno de tus artículos que ya en la carta nos citas, también en él verás alguna composición nuestra. Estamos ansiosos por conocer los artículos.
Nos dices que te has hecho socio del «Ateneo de
festividad de S.José [,] fecha en que celebra el «Sindicato Católico» una velada literaria,nos ha invitado el presidente para recitar en ella unas poesias: ya te enterarás en el número correspondiente a aquella semana si salimos airosos de nuestro cometido.
Con un abrazo sincero te saludan tus amigos
Carlos Fenoli Miguel Hernández
Orihuela, 6 de marzo 1930 enviad a Madrid.
Justo García Morales (1914-1998), hijo del escritor y bibliotecario Justo García Soriano, y siguió los pasos de su padre como bibliotecario de y bibliógrafo en la Biblioteca Nacional de España. Fue republicano y sufrió una herida en un barzo en la batalla de Teruel (notas de Jesucristo Riqueleme)
NOTAS
(Carta encontrada por José Ruiz Cases "Sesca")
La carta se halla completa en las páginas 150 a 152, de Miguel Hernández, Obra Exenta, estudio, recopilación y dictámenes de Jesuscristo Riquelme. editorial Edaf, 2012.
Es necesario en este centenario (1912-2012) recopilar la obra dispersa del inmortal poeta oriolano, como así cuantos artículos, reseñas, oponiones y comentarios se han publicado sobre él. Esta es ocasión única para recoger inéditos. Y reclamar la publicación de sus Obras Completas. Somos fenollianos. Portal dirigido por Ramón Fernández Palmeral.
martes, 25 de diciembre de 2012
martes, 11 de diciembre de 2012
Manuel Molina con Carlos Fenoll y Jesús Poveda en la casa de Vicente Aleixandre en Madrid
(Fotografía de Vicente Aleixandre (Premio Nobel de Literatura) con dedicatoria a Miguel)
Manuel Molina estuvo con Carlos Fenoll y Jesús Poveda en la casa de Vicente Aleixandre en la Navidad de 1936, según carta de Vicente fechada en 1952. Los tres amigos se encontraron en Madrid en la guerra civil, y por indicación de Miguel Hernández fueron a visitar a Vicente Aleixandre que, por entonces no vivía en la calle Velintonia,3; sino en calle Españoleto 16, casa de su tío Agustín.
Leamos el texto de Cecilio Alonso: (2)
Durante la guerra civil hubo otros encuentros. El primero en el Madrid cercado, diciembre de 1936, en la sede de la Alianza de Intelectuales, en compañía de Carlos Fenoll y Jesús Poveda como consta en testimonios epistolares de Vicente Aleixandre a quien los tres visitaron en aquella ocasión en su casa de la calle Españólete 16: (1)
"Somos los mismos que aquellos días nos vimos, días que valieron por años y sangre que valió por torrentes. ¿Te acuerdas del vinillo que nos tomábamos en aquel día de Navidad? Tú [Manuel Molina] con tus 18 años y los simpatiquísimos Fenoll y Poveda un poco mayores que tú, con sus veintitantos. De toda aquella larga temporada es uno de los recuerdos más puros que tengo. Luego Miguel vino muchas veces, mi gran Miguel que era como un hermano chico para mí, y me habló de vosotros..."
(1)
(Carta de Vicente Aleixandre a Manuel Molina de 29 de febrero 1952 (Archivo de Maruja Varó)
(2)
Texto tomado del artículo "Miguel Hernández y Manuel Molina, una amistad en dos tiempos" de Cecilio Alonso, publicado en la revista AUCA, Revista Literaria y Artística nº 21, marzo de 2011. pp 41-44
Manuel Molina estuvo con Carlos Fenoll y Jesús Poveda en la casa de Vicente Aleixandre en la Navidad de 1936, según carta de Vicente fechada en 1952. Los tres amigos se encontraron en Madrid en la guerra civil, y por indicación de Miguel Hernández fueron a visitar a Vicente Aleixandre que, por entonces no vivía en la calle Velintonia,3; sino en calle Españoleto 16, casa de su tío Agustín.
Leamos el texto de Cecilio Alonso: (2)
Durante la guerra civil hubo otros encuentros. El primero en el Madrid cercado, diciembre de 1936, en la sede de la Alianza de Intelectuales, en compañía de Carlos Fenoll y Jesús Poveda como consta en testimonios epistolares de Vicente Aleixandre a quien los tres visitaron en aquella ocasión en su casa de la calle Españólete 16: (1)
"Somos los mismos que aquellos días nos vimos, días que valieron por años y sangre que valió por torrentes. ¿Te acuerdas del vinillo que nos tomábamos en aquel día de Navidad? Tú [Manuel Molina] con tus 18 años y los simpatiquísimos Fenoll y Poveda un poco mayores que tú, con sus veintitantos. De toda aquella larga temporada es uno de los recuerdos más puros que tengo. Luego Miguel vino muchas veces, mi gran Miguel que era como un hermano chico para mí, y me habló de vosotros..."
(1)
(Carta de Vicente Aleixandre a Manuel Molina de 29 de febrero 1952 (Archivo de Maruja Varó)
(2)
Texto tomado del artículo "Miguel Hernández y Manuel Molina, una amistad en dos tiempos" de Cecilio Alonso, publicado en la revista AUCA, Revista Literaria y Artística nº 21, marzo de 2011. pp 41-44
viernes, 7 de diciembre de 2012
Comentario de José Luis García Herrera. Antología Comentada de Carlos Fenoll
He tenido (o tuve) la inmensa fortuna de que el poeta oriolano José Luis Zerón Huguet haya contado con mi modesta colaboración en la antología comentada del poeta Carlos Fenoll, amigo de Miguel Hernández,
panadero y en cuya tahona se celebraban las conocidas tertulias de
aquellos jóvenes poetas que dinamizaron la vida literaria de Orihuela en
los primeros años de la década de los treinta.
La edición ha ido al cuidado de mi buen amigo, del excelente poeta, José Luis Zerón Huguet.
Suya es la idea de llevar a cabo una antología con un enfoque
diferente. Esto es, que un nutrido grupo de escritores (oriolanos o
vinculados a Orihuela) plasme su visión personal sobre uno de los poemas
más representativos de la obra de Carlos Fenoll. Surge, por
tanto, una antología de mirada caleidoscópica, que aborda la figura y la
obra del poeta desde ángulos muy distintos, desde prismas que centran
su análisis en aspectos métricos y formarles, desde posiciones que
abogan por un acercamiento a través de las emociones que los poemas
provocan tras una atenta lectura..
Zerón Huguet, en el prólogo del libro (en la Justificación), nos muestra a Carlos Fenoll
de una manera muy real, muy cercana. No trata, y se agradece que así
sea, de mitificar al poeta, de colocarlo en un plano idílico que no
corresponde. Todo lo contrario, nos acerca al hombre, al poeta que vive
con sus conflictos personales, con sus deseos y sus carencias, con la
aceptación de sus limitaciones. De esta manera se comprende mejor, se
entiende perfectamente, la trayectoria vital y literaria de Fenoll. El
análisis literario y humano de Zerón Huguet demuestra su
conocimiento sobre el poeta, sobre la época que vivió, sobre las
circunstancias que llevan a que su trayectoria creadora tenga altibajos y
contradicciones. Los escritores José Antonio Torregrosa Díaz y Luis Mariano Abad Merino trazan, y complementan las palabras de Zerón Huguet, unos apuntes biográficos que amplían la faceta humana de este poeta que compartió -y alentó- la aventura poética de Miguel Hernández.
Con esta antología se cierra la celebración del centenario del
nacimiento de Carlos Fenoll. Una obra elaborada con mucho y cuidado por
parte de José Luis Zerón Huguet y con una altísima calidad en los
análisis y comentarios por parte de todos los colaboradores: Luis
Mariano Abad Merino, Ramón Bascuñana, José Francisco Blas Sánchez,
Javier Catalán, Alberto Chessa, Atanasio Díe Marín, José Antonio
Fernández, Roberto Fernández, José Luis García Herrera, Manuel García
Pérez, Álvaro Giménez García, Antonio Gracia, Joaquín Juan Penalva,
Aitor L. Larrabide, Mateo Marco Amorós, Fulgencio Martínez López,
Santiago Montobbio, José Antonio Muñoz Grau, Luisa Pastor, Antonio
Peñalver Ortega, José María Piñeiro, Javier Puig, Pepe Rayos, José Luis
Rayos, José Ruiz Cases, Eva Ruiz García, José Antonio Sáez Fernández,
Fernando Sánchez Guzmán, Pascuala Sandoval, Engracia Sigüenza Pacheco,
Ada Soriano, José Antonio Torregrosa Díaz.
PRIMEROS VERSOS PARA MAGDA
Corona de los viejos son los hijos de los hijos.
(Proverbio 17-6)
¡Niña, como yo quería!
al fin el buen Dios me ha hecho
el don de hacerte venir
de los huesos de mis huesos.
Que mi edificio de amor
estaba triste, incompleto,
sin una golondrinita
que hiciera el nido en su alero.
Niña y trigueña, y bonita,
de brujos ojitos negros
y manecitas de seda
que imantan la luz del beso:
si está dormida son como
dos florecitas sin viento,
despierta, son mariposas
de un vivo y dulce aleteo.
¡Niña, mi nieta, qué bella
realidad de mi deseo!
Corona viva eres tú,
guapa, de mis años viejos,
luz nueva en mi corazón,
nueva pasión de mis versos.
Blog de José Luis García Herrera
Suscribirse a:
Entradas (Atom)