Carlos Fenoll, por Palmeral 2012

lunes, 12 de marzo de 2012

Como un barón de Müchausen cualquiera, por Pérez Álvarez


Por Ramón Perez Álvarez

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
Machado

AL periodista Luis Miravalies,
en el "Pinar de la Rubia" de Valladolid.

Estimado periodista: por la verdad me matan.

A V. le ha engañado miserablemente Efrén Fenoll Felices.
¿A qué años se refiere esa tertulia que él dice que existió? ¿A los años treinta? Esos componentes que él dice que asistían a esa tertulia, ¿no estaban esos años en el servicio militar? Si es así, no estaban por tanto en Orihuela y esa tertulia es una elucubración mental, generada por las mentes calenturientas de Molina, Efrén, al alimón, y a su mayor gloria.

No existió esa tertulia. Jesús estaba por Barcelona, una vez cumplido el servicio militar. Precisamente tengo sobre ello una anécdota que Jesús recordará, ocurrida en la Notaría del notario y novelista López del Hoyo, con el oficial mayor de dicha Notaría, don Daniel Seco. Justino Marín fue a la tahona acompañado por mí y por Jesús en marzo-abril de 1936; ni Paco de Díe ni Adolfo Lizón estuvieron jamás en la tahona y me sobran razones para negarlo; al menos, antes ele la Guerra Civil. Nos queda el Fefo.

Provocado por una carta abierta mía, publicada en Canfali Vega Baja, Jesús contes¬tó negando la existencia, en la que calificaba a Manuel Molina de "batracio". Posteriormente, incitados por José A. Sáez Fernández, de la revista Batarro, de Huercal- Overa/Albox, tanto Josefina Fenoll como Jesús Poveda negaron tajantemente, la existencia de dicha tertulia. Consúltese ambas publicacio
¬nes. Yo la niego, tajantemente, también.
Desde mi intervención en los datos biográficos sobre Miguel, esa tertulia ha quedado desautorizada y aceptado esto por todos los investigadores. Efrén se había quedado sólo con nuestros recuerdos. Se sintió, lastimosamente, protagonista. Jesús estaba en el exilio exterior; Alfredo Serna, en el exilio interior, escondido; Miguel y yo en las cárceles franquistas, ambos condenados a muerte; Justino en un estado psíquico lamentable. Nos queda Carlos, de quien más vale no hablar.
Sus problemas tenían como origen la herencia de la madre de la cual Efrén puede contar mucho.

Dice Efrén, y cito textualmente:
"La tertulia llegó a publicar a imprenta escasos números de una modesta hoja poética que titularon Silbo de poesías, a propuesta de Miguel, experta en toda clase de silbos, incluso para llamar a los pájaros. Con la mayor osadía, propia de la juventud, solicitamos colaboración hasta de Vicente Aleixandre, alegando que sólo disponían de ilusión, y el futuro premio Nobel, siempre tan complaciente con los poetas jóvenes les respondió con un poema que publicaron, encabezado con el título ¿Y no es nadie la ilusión?"

No se pueden decir más mentiras en menos espacio. El poema de Aleixandre me fue remitido a mí, sin petición previa, por intercesión de Miguel. Vino dirigido a mí como Secretario de la revista -véase la biografía sobre Miguel de Jesús-; de la revista se publicaron dos números y se denominó Silbo, sin más añadidos. El lema no lo sugirió Miguel, sino Carlos, gran juanramoniano.
El lema, como se puede ver por la reproducción de la portada del número 1, "¿Y NO ES NADIE LA ILUSIÓN?", es de Juan Ramón Jiménez. Ya Efrén, durante la celebración del homenaje a Miguel en Alicante, desbarró sobre esto, lo que provocó una carta al Director mía, rectificándolo.

Era un caso raro de amnesia, Efrén me ignora. Cuando el profesor Eutimio Martín le visitó en Valladolid para hablar de Miguel, por expresa indicación mía, le preguntó por la tertulia, diciéndole que yo negaba su existencia, Efrén le contestó que yo lo negaba porque yo no había pertenecido a ella. Fue un acto de cobarde mentira.
Efrén en aquellos años era un muchacho espabilado, como buen Fenoll, pero… El no debe olvidar la amistad que nos unió y mi sacrificio asistiendo a una clase de Cultura General en la Academia de don Ramón Carrillo, en la calle Capuchinos. La cultura que hoy debe poseer se la debe a su contacto con la Compañía de Jesús, humillante relación, para quien como Efrén no se había distinguido por sus creencias religiosas.
No cita sin embargo, a pesar de su importancia -seguramente para no tener que citarme-, una visita común, recién salido de la cárcel, a la casa de los padres de Miguel donde estaban Josefina y Elvira, para arreglar sus papeles, que metimos en sobres y entre los cuales están El torero más valiente y la prosa "Calisto" (TAI tragedia de Calisto) hacia los que orienté posteriormente a Agustín Sánchez Vidal, que los publicó. Lo más importante de ese nuestro acceso a aquellos papeles, fue encontrar entre ellos el carné del Partido Comunista de España de Miguel, que entregué a su viuda y que ésta perdió o destruyó de manera infame.
Hay otras "perlas" en su escudo. Por ejemplo:
-El "balastro" de las vías no son los cheroles. Los cheroles son los cantos rodados.
-Cuando dice que "el granadino que iba hasta Alicante pasando por Cartagena". Valiente lección de geografía.
O cuando dice que:
-"Su madre, la tía Elvira, como la llamábamos en la calle de Arriba". La madre de Miguel se llamaba Concepción y le decíamos la "Señora Concheta".
En cuanto al visionado de la película de Norma Shearer, extremo que también contó a Eutimio Martín, yo doy otra versión.
Aquella tarde, fuimos a Hurchillo, a la finca de doña Benilde Linares, llamada "Villazar", donde provistos de una tarjeta de don Fulgencio Ros, el casero nos cogió una cofa de naranjas. Efrén y yo nos comimos 3 ó 4. Miguel se comería 20, 30 ó 40.
Al regreso, merendamos en la taberna de "Facorrate", la célebre ensalada de lirio, a petición de Miguel, que no pudo con ella. Esta anécdota también la utilizó Mohna como propia.
Después nos fuimos a la entrada general del Salón Novedades, donde la entrada nos costó 10 ó 15 céntimos, teniendo como asiento una bancada corrida infame, la película era '"Las vírgenes de Whimpole Street", protagonizada por Charles Lughton, Norma Shearer y Frederich March. Era la vida del matrimonio de Robert Browning y Elisabeth Barret.

Lo del café de "España", sería otro día. O es otro inven¬to de Efrén.
El reloj montes de que habla Efrén, no se ubicaba en la Sierra de Callosa, muy distante para servir de orientación, sino en la de Orihuela. Es la del poema "Reloj rústico", el primer poema de Miguel publicado por Giménez Caballero en su La Gaceta Literaria, durante el primer viaje de Miguel a Madrid en 1931.
La noche de julio de 1936 en que Miguel, en la terraza de la tahona, leyó un acto de El labrador de más aire, fue en plena Guerra Civil ya. Y el velón de cuatro luces que Miguel llevó no se lo trajo (le Toledo: se lo había regalado mi madre aquella mañana.
En cuanto al silencio de la familia Fenoll a la muerte de Miguel no tiene explicación. No sé si estaría aún Josefina en Orihuela. Lo hubiera sentido y expresado. Carlos estaba descentrado. ¿Qué hizo Efrén? Callar. En Orihuela se celebró un homenaje en el "ciprés máximo", en definición de Sijé. Asistieron Justino, Carlos, Antonio García-Molina... No Efrén.
La única verdad que contienen esos artículos hagiográficos de Efrén es la frase de Miguel: "Efrén, ese chico negro que rima con tren". Pero no es para que lo repita tan constan¬temente.
Y le recomiendo que se trate de esa amnesia, tan aguda e interesada.


NOTA
(Publicado en La Lucerna, de Orihuela, año V, nº 33, febrero 1995,pp.33-34)


LA MENTIRAS DE RAMÓN PÉREZ ÁLVAREZ.
Para algunos hernadianos Ramón Pérez Álvarez es como la Biblia, sin embargo, en sus escritos también cometió multitud de errores. Por ejemplo, nos ha equivocado con el dibujo de Miguel Hernández muerto que es de Eusebio de Oca, y no de José María Torregrosa (un abogado de San Juan). Nos ha equivocado con lo de que sacaron el cadáver a hombros una serie de presos amigos y paisanos, para entregarlo a la empresa de pomas fúnebres cuando no es cierto, la dirección no los hubiera autorizado. Murió a la 5.30 horas y salió del Reformatorio a las 18.30 horas. Dice que tenía dos condenas a muerte, cuando tampoco es cierto. Abad Miró ya no estaba preso cuando murió Miguel. Ninguna banda tocó ma marcha fúnebre de Chopin porque no había banda en el Reformatorio solo un cornetín de llamadas: diana, fagina y silencio.
Leer "Las dos muertes de Miguel Hernández" de Santos Escarabajal y Miguel Ángel Nepomuceno, Premio de periodismo Miguel Hernández 2012

sábado, 10 de marzo de 2012

Podría ser que el legado de Miguel en poder de Carlos se lo dejó en depósito a Efrén

NADIE HA PODIDO PROBAR QUE TODO LO QUE TENÍA Carlos Fenoll sobre Miguel Hernández fue destruído.Yo era íntimo amigo de Efrén Fenoll pues la panadería de Efrén, de la calle Arriba, suministraba todo el pan diario para los 300 niños que teníamos en el Patronato de San José Obrero del cual era yo el gerente administrativo y el jesuita Padre Naves el director. Cuando Carlos Fenoll se fue a Barcelona le dejo toda su biblioteca y efectos de Miguel a su hermano Efren como deposito en custodia.CARLOS TEMIA PERDERLO TODO SI NO LE IBA BIEN EN BARCELONA. Y nunca Efrén me dijo que lo de Miguel fue todo destruido.¿Por que razon iba a destruirlo? Yo le compré a Efrén parte de su biblioteca cuando se fue a vivir a Valladolid pero sobre lo que Carlos le dejó nunca le pude sacar ni una palabra. SIN EMBARGO ESTOY SEGURO QUE LO TENIA EFREN CUSTODIANDOLO COMO UN TESORO SECRETO. Ahora Efrén esta muerto y la unica manera de saber algo sobre lo que dejo sobre Miguel seria hacer una gestion personal de investigacion con la familia que Efren ha dejado.Y valdria la pena hacerlo. Es todo lo que puedo decir que ya se que no es mucho, pero ya es bastante el creer con firmeza que lo de Carlos Fenoll no ha sido destruido.La unica informacion que pude sonsacarle a Efren es que se negaria por siempre a entregar algo a Orihuela si no se mejoraba la seguridad de la custodia de las cosas que Orihuela tenía sobre Miguel.
Y si hemos de seguir escribiendo sobre este tema, le agradeceria que usted se identificase con nombre y apellidos como hago yo. Un cordial saludo. (repuesta a un internauta) HILARION LILLO ROCHE

Para tí Josefina

Tan natural y misteriosamente
como el mar sabe a llanto y aventura,
la dulce inmensidad de tu hermosura
tiene el perfume del amor valiente.

Flecha impulsada al Nuevo Continente,
en él tu amor de acero y de ternura
dio en su cálido centro, y su más pura
y hermosa vibración cuajó en simiente.

Ya son tuyas las penas y las flores
de esa raza tan brava y exquisita
que habla con miel y lucha frente afrente.

Le has pagado y le pagas sus amores
con tu sol maternal y la infinita
gratitud de tu amor, fiel y valiente.

Soneto de Carlos Fenoll a su hermana en carta desde Barcelona e fecha 8 de abril 1953, cuando ésta se encontraba exiliada en México.

Visita al Archivo del poeta y escritor Manuel Molina


Videospalmeral (Alicante)

Manuel Molina Rodriguez nació en Orihuela el 17 de octubre de 1917, fallecio en 1990. Biógrafo de Carlos Fenoll. Director de varias revistas de poesía e impulso de poetas como Carlos Fenoll, Carlos Sahagún. Uno de los primeros en hablar de Miguel Hernández, amigo del poeta oriolano, y de Vicente Ramos, Francisco García Sempere, Gaspar Peral Baeza, Vicnte Mojica, Rafael Azuar, Vicente Aleixande, Rafael Alberti Santiago Moreno; de los pintores Castón Castelló, Perezgil, Pizarro, Antonio Cía, Manolo Santana, José Guitiérrez Carbonell, Remigio Soler...

Gracias a la autorización de Maruja Varó, viuda de Manuel Molina, el 9 de marzo 2012.

viernes, 9 de marzo de 2012

Los Fenoll homenajearon a F. García Lorca


Poveda escribe en la página 93 de su libro de 1975.
"Carlos y yo organizamos en el pueblo [Orihuela] un modesto homenaje a este inmenso poeta amigo nuestro, y sé llevó a cabo en el Teatro Circo de aquella localidad. Carlos recitó un poema suyo [hoy desparecido]; yo leí unas cuartillas mías y un jovencito de unos once años (Alfredo Santos), recitó un romance que había hecho para la ocasión mi novia, Josefina Fenoll. He aquí una muestra":

Poema al asesinato de Federico García Lorca

"García Lorca, García Larca!
¡Qué pena me da pensarlo!
Por el mes de agosto era
cuando a li te fusilaron. . .

Fue en Granada, tu Granada,
la tierra que amaste tanto.
En Granada fue tu crimen,
donde a ti te fusilaron!
Se lo llevaron de noche
y vilmente lo mataron.

¿ 1936?


ELEGÍA
Al poeta Federico García Lorca

Me basta con tu sangre con tu aliento:
para llorar me basta tu memoria
o el leve roce que le das al viento.

Quiero llorarte a solas en tu historia;
catando el pulso que la muerte tiene
quisiera ver el sitio de tu gloria.

El rocío en la sangre se detiene,
¡se detiene hoy el plomo en tanta muerte.
que ya sobre tu canto se mantiene

o en el puño cerrado de esta suerte. . .
Para llorar me basta con tu risa,
con recordarte a ti como al más fuerte

pulsador de guitarras y de brisa,
porque el aire más fino de mi tierra
brotaba de tu lengua y tu camisa.

Tu crimen se enarbola en esta guerra
sacudiendo puñados de elegía
y al nombrarte la boca se nos cierra.

Sacudes los puñados cada día
del zumo que germinan los manzanos
y forman un aljibe en tu poesía.

Te llevan en la palma de las manos,
arrancando raíces de jazmines,
te llevan a soñar con los gitanos.

¿Por qué sobre tu muerte hay tantos fines,
tantos ojos cegando corazones,
tantas sombras de simas y de crines?

Te llevamos en uñas de bordones,
como la enredadera de una fuente,
te llevamos al pie de los balcones.

¡Ay Federico, ay, gran poeta ausente
elevado a la sombra de la nada!:
¿dónde mi corazón, dónde mi gente,

dónde la ausencia que haces a Granada,
poeta joven de un llorado sino,
pueden ver a la novia enamorada?

¿Dónde, dime, al poeta? ¿Y qué destino
ha de tener el hombre tan presente
que ¡lora entre las aguas y entre el vino?

¡Te lloraré en la sombra, tristemente!

Jesús Poveda Mellado, entre 1936-37
(Publicado en "Sobre la misma tierra" 1940)

Aunque los rumores corrían ya, desde días atrás, por las calles y cafés de Madrid, la noticia no sería publicada sino hasta el 18 de septiembre, un mes después, en El Heraldo de Madrid:
Todavía nos resistimos a creerlo –escribe L. Gil Belmonte– ¡Es tan monstruoso el crimen! Quisiéramos que en esta ocasión el compañero que da la noticia esté equivocado. Mucho sabemos de la barbarie, la crueldad, la sanguinaria traición de
los facciosos y por eso sentimos el dolor inmenso de que el gran poeta universal Federico García Lorca haya podido caer en manos de los traidores.

"A un amigo en desgracia" o "A la madre de Manuel Molina" septiembre1959

He de dejar, amigo, mi faena
de obstinado callar, interrumpida:
mi voz se me hace urgente, sacudida
por el cósmico embate de tu pena.

Qué madre, qué humildad de hierbabuena,
de aguja en los demás siempre perdida
han devuelto las manos de la vida
a su origen de paz, sueño de arena.

Uno encuentra en su casa, en su rincón
muchos años quizás inexplorado,
algo que amó, cualquier sencilla cosa.

Con igual triste y dulce, lenta emoción
miro, y entre lo hermoso del pasado,
vuelvo a ver su sonrisa cariñosa.


Carlos Fenoll ("Información», Crónica de las Artes, 1959) y en "Canto encadenado", Manuel Molina, IES, 1978, p.54




(Manuscrito del soneto en el Archivo de Manuel Molina)

El original de un soneto manuscrito por Carlos se titula "A poeta Manuel Molina", fechado en septiembre de 1959, si leemos el contentido está dedicado a la madre de Molina. En cambio, el otro título "A un amigo en desgracia" debe referirse a la desgracia que sufre Molina por la muerte de la madre, no encuentro otra explicación en el verso "sueño de arena" y en la frase "que me ha inspirado su hermoso recuerdo". Por carta de esa fecha, el título correcto sería "A la madre de Manuel Molina", como indica el asterisco del texto.


Carta a Manuel Molina de 6 de septiembre de 1959

«Como habrás visto, te envío un soneto que me ha inspirado su hermoso recuerdo (*) y que he ido elaborando completamente de memoria, sin escribir, durante el trabajo. Es la primera vez que produzco algo de esta manera, y tal experiencia me da una vez más la prueba de que sólo poseído de un verdadero y fuerte sentimiento soy capaz de reaccionar de mi apatía mental; capaz de crear, incluso sin papel y sin tinta. En una ocasión en que le hablaba a Miguel de mi terrible desgana creadora —en el sentido de crear en frío— me cogió impulsivamente una mano y, con los ojos chispeantes, serio, casi solemne, me dijo: «Carlos. tu mejor poesía está en tu corazón;escribir es lo de menos». El adivinó, pues así ha sido: sigo siendo absolutamente refractario a escribir porque sí, como por oficio, y sólo respondo a lo que llama emotivamente en mí.
Tu soneto es amargo, amargo. Pero desde las Escrituras ya nos advirtieron que es inútil pegar contra el aguijón, y el fariseísmo de la vida española de hoy es eso: un aguijón. Claro que admito la necesidad higiénica del desahogo, aunque el hacerlo por medio de un magnífico soneto me parece demasiado digno de tal basura social. Basta el desprecio.»

(*) "A la madre de Manuel Molina".


Nota.-
Manuscrito del soneto en el Archivo de Manuel Molina.

Artículo: Clarines de guerra y "Versos de Paz". Publicado en 1935 en "El Día" de Alicante


En su primero época, la época en que el poeta dá (sic) su corazón y lo pone en todo, románticamente, con viril arrebato; en esa primera época agridulce y sentimental en que se aspira voluptuosamente la flor de la aventura, pero del alma bellamente desnuda a todos los vientos, Francisco Martínez Corbalán [1889-1933], nuestro llorado poeta, compuso una poesía titulada «Versos de Paz», impregnándola del ruego mas romántico y más humano de su corazón.
La registra el índice de su libro 'Caminos'.
El azar ha puesto ante mis ojos estos “Versos de Paz” en esta hora gravísima en que amenaza el vuelo del cuerno de la guerra en inquietantes giros, con extender su raid (sic) lo fatídica influencie, de la bélica inminencia italo-etiope, al resto de Europa en espectativa (sic) de hierro. Son como un vivo destello de esperanza, como una oración ante una tormenta...
He aquí, lector, estos «Versos de Paz»

Señor, dulce Señor... Detén la mano
del hermano que vá contra el hermano;
taja del corazón la crueldad;
al lobo hambriento aparta del aprisco...
Dános la Caridad
y el amor, todo amor de San Francisco.
No se torne rubí bravo y caliento
el cristal rumoroso de la fuente:
que no turbo la paz de los senderos
que perfuman las rosas,
el rudo galopar río los guerreros
con sus trompas de guerra clamorosas.

Que haya paz en el monte y en el llano;
que el corazón se torne del corazón hermano;
que las madres son madre sobre todo la tierra
y las novias, que llevan risa y bese en la boca,
¡No saben de la guerra
ni del soberbio afán que las provoca!
Ni son los hombre, no los triunfadores
de esta recia contienda de rencores;
son los lobos del Señor, lo carniceros
lobos que avanzan, negros y ululantes,
con la amenaza en los colmillos fieros
y las lenguas sangrantes.

Son los rudos mastines de la Muerte
—ojos de fuego, sed, carlanca fuerte —
que ventean la sangre extremecidos (sic)...
Son los cuervos que vuelan graznadores
sobro los cascos de los aguerridos
soldados invasores.

¡Es la miseria y el dolor humano
Lo que el hermano deja al otro hermano!
Señor, Señor... Ten teda tu piedad.
Al lobo hambriento aparta del aprisco...
¡Dános la caridad!
y el amor, todo amor do San Francisco!


No fué la humana súplica del poeta encaminada a una determinada auto¬ridad temporal. Invoca en al dueño Señor, que tiene poder eterno, eterna piedad para con sus criaturas. Por eso estos «Versos de Paz» son como un destello de esperanza, pues do Dios espora siempre su bondad quien en Dios puso su fe, el único tesoro inestimable de nuestra vida.
Que El permita que estos «Versos de Paz» enmudezcan a los metálicos clarines de la guerra.
Orihuela, septiembre
CARLOS FENOLL

Comentarios de Palmeral:
Si a un escritor o incipiente periodista le dan una columna para publicar un artículo en un periódico, lo que no se puede hacer es dedicarle el protagonismo, tu espacio a otro, como en este caso Carlos Fenoll se lo cede a Francisco Martínez Corbalán, periodista y mediocre poeta yeclano fallecido en 1933 por muy místico que se ponga al ceder la intermediación del Señor ante los lobos de la guerra.
Carlos hace referencia a la Guerra Italo-Etíope, invación duró 7 meses, entre 1935 y 1936. Es vista como una muestra de la política expansionista que caracterizó las Potencias del Eje y de la ineficiencia de la Sociedad de Naciones, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Desde su llegada al poder Benito Mussolini había prometido la creación del Imperio Italiano, que controlaría el Mediterráneo, en aquel entonces en poder de Francia e Inglaterra. No deseando iniciar la guerra con estos países, Mussolini enfocó su vista en Etiopía, una nación independiente pero débil, situada entre las colonias italianas de Eritrea y la Somalía Italiana.

Juan Sansano Benica, oriola y director de "El Día" de Alicante le dio otra oportunidad, y a la semana siguiente (7 de octubre 1935) apareció publicado un excelente artículo de Fenoll "Hace un año" sobre su experiencia personal en la rebelión de octubre en Barcelona de 1934. Sin embargo, un periódico se hace eco de la actualidad, no de lo ocurrido hace un año, que pertenece más que nada a la historia que a la crónica periodística.

Carlos no volvió a publicar en "El Día" de Santano, desconocemos la razones.

No sé qué causas de llevaron a seleccionar el poeta de Corbalán "Versos de Paz", muerto dos años antes, era caso una especie de homenaje, pensamos que tenía en su poder el libro "Camino" y lo usó como llamada de atención entre la guerra italo-etíope y la maldad de los hombre.
Paco Martínez Corbalán es conocido en el mundo henandiano por la entrevista que le hizo a Miguel Hernández a madrileña revista Estampa (20-02-1932), titulada con perfil pintoresco “Dos jóvenes escritores levantinos. El cabrero poeta y el muchacho dramaturgo”.


NOTA
Hl periódio "El Día" ha sido facilitado por el Centro de Estudios e Investigación Vicente Ramos de Guardamar de Seguras. Por mediación de Otilia Maciá.
Referencia: CEI "Vicente Ramos"
Archivo: Personajes Destacados
Sign. PERDEST. 18/3

jueves, 8 de marzo de 2012

Soledad

Su vida se resume muy bien en este soneto:


Las sombras de los seres que he perdido;
la luz de los que amo en el presente,
el odio de mi sangre, el más vehemente;
el sueño de mi alma más querido.

El aliento de gloria que ha esparcido
primavera en el aire transparente;
todo se me ha hecho vano de repente
contemplando tu rostro dolorido.

El poder del recuerdo abre las fosas,
y el odio y el amor pueden más, tanto,
que renueva sin fin todas las cosas.

Un dominio supremo, el del encanto,
ejercen los ensueños y las rosas...,
¡pero a todo poder vence tu llanto!

Carlos Fenoll, "Semanan Santa" de Orihuela, 1944



El lavatorio de Orihuela Francico Salcillo

miércoles, 7 de marzo de 2012

Carta de Carlos a Joaquín Ezcurra


Estimado amigo Joaquín Escurra:

El viernes, 12, recibí la revista OLEZA que me anunciabas en tu carta, y hoy domingo que dispongo de tiempo mío lo primero que estimula mi actividad espiritual es el pensamiento de contestarte.
Te recuerdo perfectamente, como si te estuviera viendo catorce años atrás: «el pequeño Ezcurra», según te llamaba yo in mente. Para mí ya tenías personalidad. Eras un chiquillo fino e inquieto, y muy inquisitivo de las cosas artísticas, con un rápido fuego Inteligente en los ojos. Hablarías personalmente poco, sí; creo que una vez o dos, no sé, no estoy seguro. De lo que si estoy cierto, sin embargo, es de que, aunque desde lejos, yo te tenía afecto.
Otro que me dejó una fuerte impresión de personalidad propia, y que por nombrármelo en tu carta le recuerdo ahora con precisión y mucha simpatía, es a Enrique Lucas. Tenía un carácter tranquilo y soñador, y lo tendrá probablemente, y su corazón era un corazón de poeta. También recuerdo ahora mismo con afecto a Emilio Bregante, buen amigo y buen artista del dibujo, y al algo serio o quizás espiritualmente recatado Antonio Escudero, que siempre me dio una impresión de equilibrio o más bien de inalterable serenidad. Todos vuestros nombres, y el de Antoñito García [Molina Martínez], al que me unía una directa amistad entrelazada con la de Gabriel Sijé, me han traído a la memoria los días de Orihuela en que yo estaba lleno de un maravilloso entusiasmo creador, pero al mismo tiempo de grandes crisis de pesimismo y de locas reacciones. Días más bien dolorosos, pero en los que siempre aleteaba una vaga forma de esperanza, suficiente para no ser uno desgraciado del todo. ¡Qué lejos el terrible caos de mi juventud! Hoy, con 49 años, soy más viejo que Matusalén, espiritualmente; a tan infinita distancia me veo de aquella ludia que dudo ser yo mismo.
Ahora vivo ya sin pasión, bastante resignado con mi destino: hacer pan cada día y versos de vez en cuando, muy raramente, por puro pasatiempo y, desde luego, sin el más mínimo afán de gloria ni nada de eso, puesto que siempre lo rompo todo. He acabado por aceptar, en fin, y ya sin amargura, la realidad de mi incapacidad [p]sicológica para el éxito. No obstante, para complacerte, escribiré algo para tu revista y te lo mandaré a la mayor brevedad. OLEZA tiene una dignísima presentación y está muy inteligentemente enfocada y realizada con suma pulcritud y gusto. Te felicito de todo corazón por este desinteresado esfuerzo en pro de prestigio de nuestra magnifica Orlhuela. La foto de Miguel me ha impresionado mucho. Yo estaba presente en aquel acto, pero ignoraba la existencia de este valioso documento gráfico. A todos los admiradores de Miguel que lleguen a verla estoy seguro que les causará sensación.
Como en los límites normales de una carta no es posible, dentro de los próximos días te escribiré unas notas sobre la vida y milagros de nuestro poeta, inéditas, en el ambiente de la calle de Arriba.
Recibe ahora un afectuoso abrazo de un amigo que te agradece te hayas acordado de él. Un saludo cordial también para los demás amigos. Y otro al Pájaro Mirlo, símbolo de nuestra muy leal y muy noble tierra.

CARLOS FENOLL (Barcelona, sin fecha, sobre 1961)

Sin embargo, Carlos se olvidó o no quiso colaborar en la revista OLEZA y no le envió el poema prometido ni quiso contarse cosas sobre Miguel ni de Sijé. He hecho no publicó nada en esta revista.
En esta revista colaborada Juan Fenoll Villegas, primo de Carlos.

Los corresponsales no se volvieron a escribir más. A continuación la carta a modo de respuesta y supuesto enfado.


CARLOS FENOL, POETA DE LA AUSENCIA

Carlos Fenoll, hubiera sido un gran colaborador de esta inquieta revista. Pero el añorado poeta, extraordinario para nosotros, humano en sus crisis y rarezas, incomprensible a veces hasta para él mismo y genial siempre, desapareció un día de Orihuela abandonando su calle de Arriba, la calle donde naciera [viviera] Miguel Hernández. Por la puerta de su casa, por la panadería de Carlos Fenoll pasa¬ba todos los días el autor de Autos Sacramentales con sn rebaño de cabras. Carlos era ya un hombre, amasaba pan y hacía versos. Era un poeta, un soñador, un bohemio, un enamorado de las noches calurosas de una Orihuela bañada en azahar. ¿Dónde están, querido Carlos, aquellos tus versos con ángeles manchados de harina? «Y yo en vaivén ante el horno remando nube encendida».
Al calor del luego de ese horno de Carlos se encendieron las inquietudes y los ímpetus de Miguel Hernández y Ramón Sijé. Los dos se inyectaron ese fuego en sus venas. Les faltaba anchura para la profundidad de sus pensamientos. Al calorcillo de esas diarias tertulias acudían más poetas oriolanos, más jóvenes, casi niños. Jesús Poveda, hoy en Méjico; Manuel Molina, en Alicante: Justino, hermano de Ramón Sijé, fallecido en plena juventud creadora; Adolfo Lizón, en Portugal. Josefina y Efrén, hermanos de Carlos, también ausentes, completaban los personajes de aquellas tertulias en donde se tuteaba a San Juan de la Cruz, Jorge Manrique, Calderón de la Barca y Góngora.
Murió Ramón Sijé, novio de Joseflna Fenoll, y Miguel Hernández escribió sus dos famosas Elegías; «En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería», «En Orihuela, su pueblo y el mío, se ha quedado novia por casar la panadera de pan más trabajado y fino, que le han muerto la pareja del ya imposible esposo».
Paso con frecuencia por la calle de Arriba y comprendo la ausencia de Carlos Fenoll. La panadería está igual que entonces, pero cerrada. Vivir allí sin ellos no era vivir. Una catástrofe de tormentas mató a Miguel, a Ramón y Justino y dispersó a los otros. Carlos era el padre de todos, pues cuando Miguel Hernández y Ramón Sijé quisieron, siendo niños, vestirse de hombres, haciendo de la filosofía y poesía un juguete de la vida, ya se habían escrito en la panadería muchos versos. «¡Llorar es salvación! jOh!, qué alegría siento al verme ante ti, Señor, llorando como hace tiempo que llorar quería Conforme voy mis vicios recordando más deseo mirar¬te en tu Agonía, porque quiero, Señor, irme salvando»...
Mucho tiempo he deseado encontrarme con Carlos Fenoll. Por fin contestó a una de mis cartas, precisamente la que publicamos. Obligado por la tardanza de la colaboración prometida, y en la cual había de hablarme de cosas intimas, e inéditas, de Miguel Hernández y Ramón Sijé, insistí con telegramas de urgencia, y ya cerrando la edición, Carlos me escribe: «Perdona, pero me falta inspiración, momento, centro y lugar, reposo de espíritu».
Carlos aún lleva en su interior la catástrofe y la tragedia que mató a unos y dispersó á todos, recuerdo que le sigue y persigue como un rayo que no cesa, que le atormenta y le duele, dolor que no puede disimular en sus versos; «Las sombras de los seres que he perdido, la luz de los que amo en el presente; el odio de mi sangre, el más vehemente; el sueño de mi alma más querido»; «El poder del recuerdo abre las fosas, y el odio y el amor pueden más, tanto, que renuevan, sin fin, todas las cosas»...
Gracias, Carlos, por los versos inéditos de Miguel Hernández que me envías en compensación a esa falta de «momento espiritual, propicio y feliz». Duro es el esfuerzo de catorce horas de trabajo. ¿Por qué trabajan los poetas? Miguel te dijo en una de sus cartas, «que más valía hacer un pan que un periódico». Miguel no fue sincero en esta ocasión. Escribe, que Orihuela se ha quedado sin poetas.

Joaquín Ezcurra Alonso



NOTA.-
Nuestro agradecimiento a César Moreno director de la Biblioteca Pública Fernando Loazes de Orihuela, por facilitarlos copia de la revista “Oleza” de junio de 1961. Gracias a la intermediación de Aitor. L. Larrabide.