Carlos Fenoll, por Palmeral 2012

lunes, 20 de febrero de 2017

Carta inédita de Carlos Fenoll a Miguel Hernández, posiblemente de 1936 (6 páginas)

La carta tiene 6 páginas. Solamente se publica la primera página y el contenido de la misma. Es una carta importante de Carlos Fenoll a Miguel Hernández.

 Transcricción de  carta:



      Miguel: También a mí me producen mucha alegría tus cartas. Las leo yo no sé las veces. Muchísimas. Y, si como ésta última, es escrita a tinta, aún dice más a mi corazón. Ya sabes que tu letra tiende a ser hermana de la mía y muchas veces --no habíamos visto por este Entonces ni un solo verso nuestro escrito a máquina-- se ha encontrado embarcada en improvisadas cuartillas en la imprenta donde se imprimía cualquier periódico local. Versos sentimentales, tallos adolescentes de nuestro jardín interior, que los hacía buenos la gran cantidad de ilusión y corazón que poníamos en ellos. Aquellos tuyos iniciales de "Al verla muerta", y aquellos míos de cuando pretendía ser un bohemio a lo Carrère, "Vieja mesa de café"... Casi no puedo substraerme de cantar aquí aquel magnífico Entonces. El alma va conducida por el recuerdo hasta los días dichosos, más dichosos que éstos, de nuestro despertar a la poesía. De todas formas hago un esfuerzo de voluntad para ahogar la nostalgia espumosa que me sube a la garganta... Tapio con un cristal de lágrima esa tumba de nuestro ayer y suspiro. A otra cosa, ¡ay, Miguel! Que tu trenza de aquella Navidad ya no existe. No dudes que para mí representaba un símbolo: el del trenzamiento de nuestra amistad. Pero... las moscas la tomaron, primero, por trapecio; luego por escala romántica para subir hasta el amor humano, más tarde... por retrete. Y de ahí que la pusieran hecha una lástima y de que ahí que mi mamá, aludiendo a razonamientos de estética pura, la eliminara. ¡Pero no se ha perdido todo! Es así, desgarbada, alucinante... Algo así como el bubo o el tío del saco de las trenzas. ¡La veo! La pobre sólo tenía el valor moral de haber nacido de las manos de un gran poeta. Descanse en paz, vuelta al polvo de la blanca harina.
            Tu poema ha chupado hasta la última gota de mi entusiasmo. Tú me advertías: "que te parezca bien", y yo, por no obedecerte, porque no me someto a ninguna tiranía, te digo que me parece Colosal. ¿Qué? ¡ah, bueno! Sí, Miguel: me ha gustado, sencillamente, que es totalmente. A Sigé le pasó con el poema algo parecido a mí: también le chupó muchas gotas de entusiasmo. La sangría que más bebió fue ésta: "prolongar a mis padres hasta la eternidad". ¡Muy bien, Miguel! Ambiciono otro poema tuyo. Ya voy apreciándolos en su justo valor.
            Te doy las gracias más sinceras por el interés que demuestras en publicar un poema mío en "Caballo Verde". No puede ser. No lo tengo ni lo hago adrede. "Ha de venir a buscarme". "Yo no sé cómo decírtelo", según reza un fandanguillo. ¡Ay, ojalá lo tuviera, para montar en ese "Caballo Verde"! Te enviaré un poema no sé cuándo ni a dónde; a lo mejor a América. Hoy tengo muchas preocupaciones. Mucho trabajo. ¿No comprendes?
            Pues Bascuñana, nuestro "Casto divo", está moliendo. Me dice que tu sangre será un camino, pero que la suya es un molino de impaciencia. En cuanto termine la temporada con "La Industrial", teatro rojo de sus penas, se clava en Madrid y dice: ¡¡¡Atrás!!! Ya sabes quién es él cuando dice eso en "Katiuska". Sí: está ahorrando algo de plata para irse ahí. Por lo pronto aquí te lo mando en mi compañía. Bueno, compañía... porque Cotanda nos ha quitado "reciprocidad", amistad; ¿no parece que estamos despreciándonos mutuamente así espalda con espalda? ¿Porque se le ocurrió "eso" a Cotanda? El Fefo fue el que "sacó la cara" por los retratos, pero en vista de que no se explica el porqué nos peleó Cotanda, dice que ahora lo que va a hacer es esconder la cara todo lo posible para no pagarlos. Yo he dicho que eso que él ha dicho está muy bien dicho, y, dicho esto, he invocado la pluma épica.
            Mi hermana Josefina me encarga te dé sus recuerdos y sus gracias por tus galanterías. Es la perfecta coqueta. Se pone la mar de contenta, el cosquilleo del halago, cuando le dedicas unas palabras con el baño de María.
            Mi mujer sigue tus consejos al pie de la letra. Las esquinas, las escaleras, son desde entonces su obsesión. Y se ríe de buena gana cuando recuerda aquello de tu última carta de que la vida te importa un pijo.
            Yo... Buenos. Yo voy ahora al Horno a traerme un panecico de a media libra, caliente, y a echarle mantequilla... ¡qué rico! Luego un trago de vino. Luego un cigarro. Más luego me pondré a leer algo que tengo aquí de Ortega y Gasset. Así que hasta la vuelta.
            Un abrazo.
              "  ídem
              "  ídem
              "  ídem.
                                                                       Carlos Fenoll

Ya que no "Caballo Verde" lo que sea. En tal que sea algo bueno. Si es tuyo mejor

                                                                       ... y bien.

                                                           Fin.

            Empecé a escribirla Sábado, la terminé Domingo. La echo al buzón Lunes en la noche. La recogerán mañana, Martes.
            ¡Cómo se me mueren las rosas en las manos! O las cosas.

jueves, 16 de febrero de 2017

Antonio García-Martínez, abogado y gran amigo de Carlos Fenoll, quien el dedicó "No reposes,amor"

(Antonio García Molina, dibujado por Eduardo Vicente en 1942.)

"No resposes amor" se los dedicó  Carlos Fenoll a Antonio García Molina. VER


Carta inédita de Carlos Fenoll a Antonio García-Molina, datada en Barcelona 3-junio 1968


Antonio García-Molina Martínez abogado oriolano, amigo de los intelectuales de su época.

Falleció a los 87 años el 6 de noviembre de 2007 

  (Antonio García-Molina Martínez, a la izquierda de Gaspar Peral Baeza, en el acto de entrega  de la Medalla del Mérito Hernandiano el 7 de noviembre de 2006 en Orihuela, en que, Antonio representaba a Vicente Ramos, porque éste no pudo asistir por enfermedad).

Transcrcición de carta:


Barcelona, 3 de Junio - 1968

            Querido amigo Antonio: Recibí tu tarjeta y, tres o cuatro días antes, el libro de la Caja de Ahorros, que es una verdadera maravilla, lo mejor que se ha publicado hasta el momento presente en y sobre Orihuela. Y no sólo lo mejor, sino lo muy difícilmente superable en riqueza material y artística. Sobre todo, me ha sorprendido y emocionado las magníficas acuarelas del fallecido Eduardo Vicente --al que conocimos personal-mente--, en las que algunos de nuestros más entrañables rincones urbanos tienen la magia del toque delicado, poético, que este estupendo pintor tenía la virtud de dar a sus paisajes. En suma, como te digo, un libro de una belleza extraordinaria, que me ilusiona poseer, y por el que le estoy muy agradecido a la Caja de Ahorros, a la que hoy escribo también, acusando recibo del mismo y expresándole mi más sincera gratitud.
         Antonio: Para tantos años de ausencia, fueron muy pocos días de permanencia en Orihuela para poder abarcar la enorme cantidad de compromisos familiares --por la parte de mi mujer y de la mía-- y disponer de tiempo para ver con sosiego a los amigos y, finalmente, poderme despedir de ellos. Imposible. Ni siquiera pude ver los sitios de Orihuela que yo especialmente recordaba y deseaba volver a ver, pues incluso se opuso a ello la lluvia y hasta un conato de gripe que me atacó. Por todo en desdichado conjunto, regresé insatisfecho, con cierto pesar en el ánimo, muy defraudado. Y ahora tengo más ganas que antes de volver. No me conformo con este primer resultado; lo considero una estafa. Así que, Dios mediante, el próximo año --probablemente en mayo-- volveré para encontrar espacio, muy despacio, el alma de mi Orihuela. Y el alma de mis amigos.
        De momento, saluda de mi parte muy afectuosamente a todos los tuyos y tú recibe un fuerte abrazo de tu amigo,

                                                                                                          Carlos
      Recuerdos muy cariñosos de Concha, que tiene puesto en el aparador del comedor, en primer plano, a tu simpático y bonito nazareno.

domingo, 12 de febrero de 2017

Marilé Molina Varó recuerda a su padre Manuel Molina y a los amigos como Miguel Hernández o Carlos Fenoll





Vivíamos mi familia y yo (los cuatro como le gustaba decir a mi padre) en un tercer piso de una calle del Barrio de San Blas, cuyo nombre era todavía el del constructor y después fue calle del Poeta Garcilaso de la Vega. La fachada daba al cementerio viejo, pero por la parte trasera se contemplaba el mar desde el cabo de Santa Pola al Cabo de la Huerta. Allí era donde estaba el despacho de mi padre, donde escribía, leía y recibía a sus amigos. Allí conocimos mi hermana y yo a Josefina Manresa, que venía desde Elche al cementerio de Alicante, donde reposan los restos de Miguel Hernández. La recuerdo evocando con mi padre el ambiente de Orihuela que ambos habían vivido en su juventud, también recuerdo su belleza serena, su mirada triste y su voz.

La gente que venía a Alicante buscando noticias del poeta Miguel Hernández pasaba por mi casa: Concha Zardoya, Ma de Gracia Ifach, Marie Chevallier... Mi padre también mantenía amistad y correspondencia con otros escritores y poetas del resto de España, Ma Beneyto, José Albi, Julián Andúgar, Vicente Aleixandre...

Una tarde de verano, el poeta Blas de Otero, que pasaba unos días en Alicante, se encontraba en mi casa. Mi vecina de abajo me pidió que fuese a jugar a la calle, mi respuesta fue que no iba a salir porque "estaba en mi casa el mejor poeta de España". Respuesta que hizo sonreír al poeta que escuchó todo esto a través de una ventana abierta.

En el estudio que el pintor Gastón Castelló tenía en la calle San Fernando se organizaban de cuando en cuando reuniones a las que acudían escultores como Carrillo y Gutiérrez, pintores como Pérez Pizarra, cantantes de coro como Antonio Oliver (el Bardo), acompañados de sus mujeres e hijos; allí se merendaba, se cantaba "La Cabrita" interpretada magistralmente por Gastón y el Bardo.

Fue fundamental en la vida mi padre y en su obra la relación con sus amigos de Orihuela, Carlos Fenoll, los hermanos Sijé y Miguel Hernández. Era mi padre el benjamín, (7 años le separaban de Miguel), de aquellas reuniones en la tahona de los Fenoll en la calle de Arriba, pero siempre le oí narrar con verdadera emoción el momento del nacimiento de los primeros poemas de Miguel Hernández o de Carlos Fenoll.

La pérdida de la guerra, la muerte de Miguel en la cárcel de Alicante, y muchos otros reveses de aquella época, hacen escribir a mi padre estos versos: Quiero recordar tu figura y tu acento, y más te pierdo cuando más te busco, desisto de mi empeño, aunque no te olvido, que más vivo estás en mí, ahora de muerto, que lo estuviste antes, cuando vivo.

En los años 70 y 80 mis padres hicieron realidad uno de sus sueños, viajaron a París, Roma, Grecia o Viena. Mi padre siguió escribiendo poesía, artículos en prensa, revistas o llibrets, y dando charlas y conferencias. Este ajetreo viajero, el nacimiento de sus nietos y el contacto humano en charlas, conferencias y encuentros literarios, fueron llenando su vida hasta el final.

Marílé Molina Varó
 (Hija de Manuel Molina)
marzo de 2011

Centenario de Manuel Molina (1917-2017)

miércoles, 8 de febrero de 2017

Carta de Carlos Fenoll a Jofesina Manresa, sobre un soneto de Miguel Hernández inédito.







Barcelona, 20 de Agosto - 1967


            Sra. Josefina Manresa.

            Estimada Josefina: Le ruego me disculpe por haberme olvidado en mi carta anterior de esclarecerle el punto que se refiere a cómo me entregó Miguel los sonetos, si escritos con su letra o a máquina.
            Veo muy oportuno y natural que usted desee conocer todos los detalles que se relacionan con la obra de Miguel, así como comprendo perfectamente el sagrado deber y el exclusivo derecho que usted y su hijo tienen de velar por ella.
            Los sonetos me los entregó escritos a máquina. Precisamente a petición mía los pasó él mismo, debido a que a mí me rogó el gerente de la imprenta donde se editaba SILBO que hiciera lo posible por llevarle todos los originales escritos a máquina, con objeto de facilitar su lectura a los tipógrafos, con lo que ganaban tiempo, pues se evitaban muchas erratas en la composición al no tener que interpretar los rasgos dudosos de los originales manuscritos.
            Debido al valor actual de todo lo suyo autógrafo, aparte del literario, yo me he llegado a preguntar: ¿Qué haría Miguel, después de copiarlos, con aquellos escritos con su letra? Y creo tener la respuesta exacta: Entonces no le dábamos ningún valor, absolutamente ninguna importancia, a nuestra letra en sí, sino a lo que expresábamos con ella, y todos rompíamos cosas después de pasarlas a máquina, es decir, lo escrito a pluma o lápiz. Se ignoraba el futuro, como siempre. Los rompería. Eso es todo.
            No le he mandado las primitivas copias, sino otras nuevas, porque el papel de aquéllas, que ya era de malísima calidad, se halla en la actualidad a punto de deshacerse, más amarillo que un muerto de ictericia, y muy diluida, muy borrosa la impresión de las letras, hasta tal punto que algunas palabras no se pueden leer, salvo que yo las tengo en la memoria.
            Con absoluta sinceridad le digo que siempre me sentiré contento al recibir sus letras y de poderle servir en todo lo que usted crea oportuno.
            Para usted y Manuel Miguel, un afectuoso saludo de
                                                                      
                                                                                              Carlos Fenoll

            Recuerdos de mi esposa, que también la conserva a usted nítidamente en su memoria, según me dice.

viernes, 3 de febrero de 2017

Carta de Carlos Fenoll a Josefina Manresa en febrero 1952, donde le envió 100 pesetas para el nicho de Miguel Hernández.



Barcelona, 26 de Febrero - 1952

Señora Dª Josefina Manresa - Elche
­­­­_________
        Estimada Josefina: Por giro postal he tenido la suerte de poder enviar 100 pts para contribuir
a que no se pierdan los queridos restos de Miguel, m entrañable amigo desde la infancia.
        Con el más sincero deseo de que, tanto tú como tu hijo, gocéis de una perfecta salud, se despide de ti
Carlos Fenoll