Carlos Fenoll, por Palmeral 2012

sábado, 22 de febrero de 2020

Atropello a la figura del poeta internacional Miguel Hernámdez. Ayuntamiento de derechas del PP y Cs



 
(Fragmento de "El Lápiz de Miguel" de Palmeral 2003





Un atropello a la figura de Miguel Hernández, el poeta del pueblo

Ramón Palmeral

Se habla estos días de atropello del Ayuntamiento de Madrid, en manos de la derecha, que no se puede permitir en una España libre y democrática, y meramente inteligente, el que a Miguel Hernández lo censuren, al poeta del pueblo escribió:


"Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré”. (Carta)


Miguel Hernández nos quiere decir que estará siempre vivo y vigente, a través de su poesía inmortal. Nunca pudieron cerrar sus ojos, ni podrán silenciar su poesía ni su voz, por muchos cambios políticos que hagan en esta España cuaternaria. Es de necios y mezquinos  intentar borrar la memoria o quemar libros como hicieron los nazis, porque su obra está publicada por todos los países del mundo y en multitud de idiomas, y está en las neuronas donde los intolerantes no pueden llegar. Al contrario, más publicidad le están dando porque ahora, que no se hablaba de Miguel se vuelve a hablar en prensa y en TV. Y es lamentable que, el PP y CS que se dicen  no son sucesores del franquismo ordenen borrar los  12 versos del EL Herido II, del libro El hombre acecha en el cementerio de la Almudena de Madrid. Ciudad a la que acudió muchas veces. ¿Cuándo se va dejar de identificar a los poetas por su ideo ideología política?
En marzo de 1939, a la entrada de los Nacionales en Valencia destruyeron la edición lista para encuadernar en la Imprenta de la Tipografía Moderna de la calle Avellana número 9, se salvaron de milagro unas «capillas» (hojas sueltas sin encuadernar),  que gracias de la Casona de Tudanca (Cantabria) se hizo una edición facsímil en 1981. Si en aquellos años de fascismo hubo una censura expeditiva, no se puede permitir ahora en democracia otra censura ejecutiva ni arbitraria.
Pido y exijo al Ayuntamiento de Madrid  como autor de la reciente biografía Miguel Hernández,el poeta del pueblo (biografía en 40 artículos) ECU que se restituyan los poemas de Miguel Hernández, el poeta del pueblo, en el cementerio de la Almudena, porque el autor de Viento del pueblo escribió para el pueblo, para todos, independiente de su ideología, porque hoy Miguel es un poeta universal, casi mesías, en muchos pueblos oprimidos de Latinoamérica.

12 versos de «El Herido II», “El Hombre acecha”

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Y aquí queden estos versos inmortales de un poeta inmortal que, por mucho que se le quiera vilipendiar, los vilipendiadores serán los despreciados.

Alicante, 21 de febrero 2020

Publicado en El Confidencial Digital de Madrid, sección Denuncia de los lectores

martes, 21 de enero de 2020

Presentación del libro "Miguel Hernández. El poeta del pueblo", en Alicante 16 de enero 2020



     (José Antonio López Vizcaino, Ramón Palmeral -autor-, María Consuelo Giner Tormo y Juan Antonio Urbbano Cardona) Mesa de presentación 16 de enero de 2020, liberia Pynchon&Co










ACTO DE PRESENTACIÓN DE UN LIBRO SOBRE MIGUEL HERNÁNDEZ
    El 16 de enero a las 19.00,  tuvo lugar la presentación del libro "Miguel Hernández. El poeta del pueblo. (Biografia en 40 artículos)" (venta en librerías o en Amazon) por la Editorial ECU en el aula de  librería Pynchon&Co de la calle Segura 22 de Alicante, con la intervención de José Antonio López Vizcaíno, Editor y gestor de ECU, que hizo una semblanza de las personas que componían la mesa de presentación, finalizado  le dio la palabra a María Consuelo Giner Tormo, presidente de Espejo de Alicante que hizo una glosa de los V Capítulos con 40 artículos en que se divide el libro, seguidamente tomó la palabra Juan Antonio Urbano Cardona, que expuso la faceta de Miguel Hernández como poeta íntegro y su amistad con José María de Cossío, por último tomó la palabra el autor del libro Ramón Fernández Palmeral que expuso cómo conoció la obra del poeta de Orihuela, los últimos días de su vida en el Reformatorio de Adultos de Alicante y su integridad política y dignidad moral, que prefirió dar la vida por su convicciones y la nefasta amistad con Pablo Neruda que le hizo comunista, ateo y enemistad con su amigo del alma Ramón Sijé. Además Palmeral dio las gracias a Paco Esteve, maestro de hernandianos, por su presencia en el acto que fuera director de la Cátedra de Miguel Hernández en la Universidad de Elche. Así como su familia que le acompaño. Otros escritores y pintores  y amigos (no se citan los nombres  por temor a olvidar algún nombre).
Seguidamente hubo un recital por poetas amigos de Palmeral
Relación nominal de poetas  y poemas leídos:
  1. - Mª. Teresa Rodríguez……………... Las abarcas desiertas
  2. – Javier Alonso…………………….... Como el toro
  3. - Carmen Amérigo………................... Canción última
  4. - Manuel Mas Calabuig……………… La carta
  5. - Ana Ayen…………………………….Mis ojos sin tus ojos no son ojos
  6. - Paco Burló………………………….. El niño yuntero
  7. – Vicenta Pla…………………………. Me sobra corazón
  8. - Pilar Galán………………….............. Desde que el alba quiso ser alba
  9. – Inmaculada Capó…………………... Nanas de la cebolla
  10. – Consuelo Giner…………………...... La canción del esposo soldado
  11. - Juan Antonio Urbano……………..... La Elegía a Ramón Sijé
El acto ce cerró con la forma de libro por parte del autor Ramón Fernández Palmeral


(Marí Teresa Rodríguez)


(Carmen Amérigo)

(Ana Ayen)
(Manolo Mas)

(Paco Burlo)
                                                       
(Vicenta Pla)
(María Consuelo Giner Tormo)



(Pilar Galán)
(Juan Antonio Urbano)
(Inmaculada Capó)
(Javier Alonso, detrás)

sábado, 9 de noviembre de 2019

Poema biográfico sobre Carlos Fenoll Felices, por Manuel-Roberto Leoní



De Carlos Fenoll Felices. Para conmemorar el centenario de su nacimiento.-
(Poema biográfico)                                       Por: Manuel-Roberto Leonís.

Fue Carlos Fenoll, excelente panadero.
Un siglo dura su pan, y aún tierno lo comemos.
Sus tortas de aceite y sal, alimentaron poetas y jornaleros.
Sus versos espigas de oro, lidian en plazas de toros.
Cercanos al modelo expresivo poético de don Antonio Machado.
Escribió su cuñado Poveda Mellado:…físicamente parecía
una estampa clásica del antiguo tipo ibérico[…]Caminaba
por la calle como el Antoñito el Camborio del “Romancero Gitano”…].
Escribió Ramón Sijé: Era enlutado, rondador y bohémio; extravagante
que sabe del temblor del cante hondo, de la manera que da el sol
en la plaza de toros pueblerina.
Desde Barcelona, triste y sin tahona, escribe a Manuel Molina,
                                                           [ sin pan y sin harina:
El cerco de mis necesidades se estrecha cada día más
estoy decidido a impurificarme  voy a escribir guiones
para un dibujante de historietas infantiles, novelitas
rosa, propaganda comercial, canciones folklóricas[…].
Que Dios me perdone este horrendo pecado de mi espíritu,
pero él ya sabe que mis hijos no almuerzan sonetos
ni rompen octavas reales, en lugar de zapatos.

Además de escribir novelas, cuentos, narraciones cortas, obras teatrales
cantidad de poemas, incluso fue corrector de pruebas editoriales…
Murió en Barcelona, mil novecientos setenta y dos, a los sesenta años.
Ya que Miguel y Carlos fueron dos buenos poetas y amigos en vida,
razonable  es que respetemos sus sentimientos tras sus fallecimientos. 

sábado, 13 de julio de 2019

José Seiquer Zenón esculpió el Cristo Yacente de Orihuela

La vinculación del escultor José Seiquer Zanóin con Orihuela, es consecuencia de su matrimonio con María Lucas Parra, de conocida familia oriolana, y además por la bellísima imagen que esculpió del Cristo yacente realizada en madera policromada para la procesión que hoy se hace el Sábado Santo, y cuya escultura, que terminó a comienzos del mes de Abril de 1942, recibió el premio Salzillo en enero del año siguiente, concedido por la Diputación Provincial de Murcia, y la que mereció al llegar a Orihuela, el precioso poema publicado en la revista Momento de la Semana Santa, de Carlos Fenoll, dedicado «A Juan Bellod, que sabe ver», y conocida por todos.

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El bodrio del busto de Gabriel Miró en Orihuela


A un busto de bronce de 1932 con la imagen de Gabriel Miró en Orihuela lo han dorado y se ha quedado como nuevo, es como si  repintáramos las esculturas griegas o romanas de bronce o la Venus de Milo.

Ramón Palmeral

El próximo 28 de julio se cumplen los 140 años del nacimiento de Gabriel Miró Ferrer (1879-1930), y recuerdo el bodrio de la remodelación del busto histórico-literario de Gabriel Miró que inauguraron en Orihuela el domingo 5 de noviembre de 2017, por las autoridades municipales. Los trabajos los llevó a cabo la restauradora oriolana Maite Gilabert, por encargo de dicho Ayuntamiento (Diario Información, 6-11-201). Las obras antiguas son así, su belleza radica en los rasgos que deja la pátina por el paso del tiempo. En lugar de limpiar los depósitos calcáreos, detener  la corrosión y la oxidación que tenía en su superficie, van y lo dejan como de bronce dorado (seguramente cobre pulido) acabado de hacer, o sea, que ha perdido 85 años de antigüedad con un lifting de rejuvenecimiento. ¿Acaso no hubo un informe del arqueólogo oficial? ¡Increíble pero cierto!
Las restauraciones del Patrimonio en una localidad  se deben someter a la legislación vigente Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, y si no fuera así, o con los principios estéticos y los razonamientos más simples y elementales, y me estoy refiriendo al bodrio que han hecho en Orihuela con la restauración o remodelación del busto histórico de Gabriel Miró  del escultor  murciano de Librilla José Seiquer Zanón (1902- ¿? ) en bronce  inaugurado el 2 de octubre de 1932 sobre pedestal en arenisca de Adolfo Pérez León. Que ganó un concurso público. Es decir, que no estamos hablando de un busto cualquiera de los que se pueden ver en algunas ciudades de autores anónimos, sino un busto que pertenece al  Patrimonio Histórico y Literario de Orihuela. Ahora hemos pasado de un busto de bronce original y antiguo, a un busto dorado, efectista, nuevo, no sé con qué materiales está recubierto, ha queda como recién fraguado, ya no es la obra de Seiquer.  Es como si al Oriol (pájaro oropéndola) que corona el Estandarte de la ciudad, le dan una mano de oropel.  A nadie se le ocurría repintar las esculturas griegas o romanas, los bronces de Bernini o el David de Miguel Ángel, o recubrir el mármol de la Venus de Milo con una pátina dorada, o le tapáramos los descubiertos senos con un bikini.
Lo que sucede es que  los asesores de esta restauración son políticos y no tienen ni idea artística de restauración y cometen estos bodrios. Por ejemplo, en arquitectura, cuando se restaura una vieja muralla se dejan a la vista las piedras antiguas, diferentes del repellado de lo nuevo, para que se diferencien las dos obras.  Esto es lo mismo que hicieron con el teatro romano de Sagunto, aprovechar un antiguo teatro romano para hacer uno nuevo del siglo XX. En definitivas, que lo que se han hecho en la restauración o remodelación del antiguo busto de Gabriel Miró es un bodrio escandaloso. ¡Aquí y en Pekín!, y ya no tiene solución. Una cosa es limpiar y reparar y otra restaurar para dejarlo nuevo, como si el tiempo no hubiera pasado por él. El peligro es que cualquier día le dan una mano de dorado al  Oriol de plata que desde el  siglo XVIII corona el Estandarte de Orihuela.
¡Qué dirían Seiquer, Ramón Sijé, Augusto Pescador, José Martínez Arenas,  Miguel Hernández, Francisco Pina, Carlos Fenoll, Jesús Poveda... si levantaran la cabeza!

Relación de Gabriel Miró con Orihuela

Gabriel Miró  era hijo de la oriola­na María Encarnación Ferrer Ons (1851-1931), fue colegial en Orihuela desde los 7 años de edad, que ingresa como alumno in­terno en el Colegio Santo Do­mingo de Orihuela, regentado entonces por la Compañía de Jesús, en el que permanece des­de el año 1887 al año 1892. La estampa: “El señor Cuenca y su sucesor”, escrita en 1908, y publicado en el libro “Libro de Sigüenza” de 1917,  sitúa el relato en los años de internado de Miró en el Colegio citado.  Es au­tor de una gran novela, dividida en dos tomos por exigencias del editor: Nuestro Padre San Daniel  (Novela de capellanes y devotos), 1921, y El Obispo Leproso, 1926, que se ambientan en Oleza del río Segral,  que, no es otra, que  la clerical Orihuela del río Segura, sede obispal en siglo XIX. La influencia estética de Miró en los jóvenes oriolano como Balaguer, Sijé y Hernández, es manifiesta, por ello organizaron la inauguración del busto y el cuaderno “El clamor de la verdad” y otros actos y lecturas.  

Homenaje a Gabriel Miró en Orihuela en 1932

El 22 de julio de 1931 se levantó acta para componer el comité ejecutivo del homenaje a Gabriel Miró, integrado por José María Ballesteros Meseguer, Ramón Sijé, Augusto Pescador, y Miguel Hernández (que no estaba en la primera comisión, sino que se unió después) y otros intelectuales oriolanos, y al efecto, se convocó un concurso público entre escultores levantinos para realizar un busto que recayó en 1932 en el escultor murciano de Librilla José Seiquer Zanón, vinculado a Orihuela por estar casado con María Lucas Parra, de conocida familia oriolana.
    Para la inauguración del busto, acordado para el 2 de octubre de 1932 en la Glorieta de Gabriel Miró se invitó como orador al periodista Marcelino Domingo Sanjuán, pero por imposibilidad de su asistencia, se invitó en su lugar al falangista Ernesto Giménez Caballero, amigo de Ramón Sijé, que se presentó con la casina falangista azul Mahón,  en cuyo acto hubo una polémica o encontronazo con el poeta Antonio Oliver, el marido de Carmen Conde, que había venido desde Cartagena con un grupo de amigos donde estaba la bella poeta de La Unión,  María Cegarra Salcedo, de la que Miguel Hernández se quedó prendado, y a la que le escribió varias cartas y también le dedicó el primer soneto de “El rayo que  no cesa”. Cartas a las que ella no respondió, pero esto es otra historia. Para esta celebración se publicó un cuaderno: “El clamor de la verdad” con el subtítulo: “Cuaderno de Oleza consagrado a Gabriel Miró”. Donde colaboraron los más destacados poetas oriolanos y cartageneros, en cuya portaba aparece un retrato de Gabriel Miró y en su interior una fotografía con el busto realizado por José Seiquer Zanón.
Posteriormente, Ramón Sijé, publica un artículo titulado: "Oleza pasional natividad estética de Gabriel Miró", en el semanal la Republica de Cartagena, 18 al 27 de octubre de 1932, de una conferencia dada en la Universidad Popular de Cartagena. En revista “El Gallo Crisis” número I el Corpus de 1934, en el primer artículo: “Cuerpo de Cristo, bocado de cardenal” se recoge una cita de Gabriel Miró de la estampa “Campos de Tarragona” en el “Libro de Sigüenza”, y un artículo titulado: “Oleza pasional natividad estética de Gabriel Miró”, en el semanal la “Republica” de Cartagena, 18 al 27 de octubre de 1932. 

Datos biográficos del escultor José Seiquer Zanón

Gracias a las investigaciones de Julio Calvet Botella autor de "Ramón Sije (Semblanza)", 2008, sabemos que José Seiquer Zanón fue bautizado en la iglesia parroquial de San Bartolomé de Librilla, provincia de Murcia, el 14 de septiembre de 1902 y le pusieron  por nombre José María Juan de la Cruz Bartolomé, hijo legítimo de  Tomás Seiquer Pérez, médico cirujano titular de Librilla y de Dª Elvira Zanón Mira, nacio José  el 8 del mismo mes y año.
A la edad de dos años, la familia se traslada a Murcia. Ya mozo y guiado por los consejos de su padre, que además de médico, era un pintor aficionado y muy amante de las Bellas Artes, decidió  José  dedicarse al estudio de la escultura, para lo que marcha a Valencia, ingresando en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, cursando los estudios de su especialidad y obteniendo además el título de profesor de dibujo. Fueron sus maestros entre otros el escultor valenciano Mariano Benlliure. En 1930, marchó pensionado por la Diputación Provincial de Murcia, a París. A su regreso fija su residencia en Madrid, aunque más tarde volvió a Murcia. Tras la Guerra Civil, fue designado director de la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, obteniendo por oposición la cátedra de Composición decorativa (escultura), en 1946, desempeñando dicha dirección hasta 1970. Desconocemos la fecha de su fallecimiento.
La  vinculación de Seiquer con Orihuela, es consecuencia de su matrimonio con María Lucas Parra. En un taller de Murcia talló el Cristo Yacente realizada en madera policromada que se halla en la Catedral de Orihuela, obra  que recibió el premio Salzillo en enero de 1942, concedido por la Diputación Provincial de Murcia. Al llegar la sagrada imagen a Orihuela en la Semana Santa de ese mismo año (entre marzo y abril), el poeta «olezitano» Carlos Fenoll compuso un bellísimo y espiritual poema que se publicó en la revista Momento de la Semana Santa, dedicado a Juan Bellod Salmerón,  del que se destacaría la estrofa:
           ¡Y esa mano, y esa mano que muerta,
           mas no del todo fría,
           levemente entreabierta bendice todavía!


La desafortunada restauración del busto dorado de Gabriel Miró 

 Que sea legítimo restaurar el busto de Gabriel Miró de 1932 no quiere decir que sea estético y legal de acuerdo a los principios generales de la restauración de acuerdo a  Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español que en el artículo 39.3 dice:
 «Las restauraciones de los bienes a que se refiere el presente artículo respetarán las aportaciones de todas las épocas existentes. La eliminación de alguna de ellas sólo se autorizará con carácter excepcional y siempre que los elementos que traten de suprimirse supongan una evidente degradación del bien y su eliminación fuere necesaria para permitir una mejor interpretación histórica del mismo. Las partes suprimidas quedarán debidamente documentadas».
Pienso, sinceramente, como oriolano de corazón que, el busto de Gabriel Miró, realizado por el escultor Seiquer, en 1932,  era una obra patrimonial histórico-literario tan digna y relevante como el propio Oriol del Estandarte de Orihuela, que lamentablemente se ha perdido, y que, considero que se debió limpiar y conservar en lugar destacado del Ayuntamiento para preservarlo de su deterioro y haberlo sustituido por una copia, obra menor que es lo que han hecho actualmente.